Las Fallas: ¡la gran fiesta callejera!

 

 

Valencia se transforma por completo en marzo. La ciudad se convierte en una verdadera fiesta popular donde destacan la música, la pólvora y enormes figuras. La comunidad se prepara todo el año para que sus casi 800 monumentos gigantescos, inunden cada uno de los rincones de la hermosa urbe española y que luego sean devorados por las llamas. Esta celebración se ha convertido en un atractivo turístico muy importante, ya que incluso está catalogada en este país como una “Fiesta de Interés Turístico Internacional”. ¡Realmente es algo imperdible!

 

Texto: Carmen Boronat
País: España

 

La semana anterior a los días grandes de la “Fiesta de las Fallas”, por las calles valencianas ya se respira a celebración. El olor a pólvora de sus multitudinarias mascletaes, que arrancan el primer día de marzo, y el caos de tráfico que provocan las más de 500 calles cortadas para preparar el evento, así lo demuestran. Un solo dato: en 2013, se invirtieron casi ocho millones de euros en la construcción de los monumentos falleros. Impresionante, ¿no?

 

Pero, ¿qué son las “famosas” Fallas? El origen de esta fiesta se remonta a la antigua tradición de los carpinteros de la ciudad que homenajeaban a su patrón San José. Los devotos quemaban frente a sus talleres, en las calles y plazas públicas, los trastos inservibles junto con los artilugios de madera que empleaban para elevar los candiles que les iluminaban mientras trabajaban en los meses de invierno. Por ese motivo el día de la cremà (momento en el que arden los monumentos falleros) siempre coincide con el día 19 de marzo, Festividad de San José.

 

Sin duda, la gran atracción de este evento son sus llamativas figuras gigantescas. Con un coste individual que varía entre los 1.250 euros y los 400.000 euros de la falla más cara, las figuras impregnan la ciudad de su arte sarcástico y su agudo ingenio. Nadie se salva: políticos, deportistas y otros famosos están en su punto de mira.

 

El material utilizado para la construcción del monumento fallero es el poliestireno expandido porque, entre otras ventajas, permite una mayor envergadura y espectacularidad. Los artistas comentan que no solo hay una evolución en los materiales sino también en la manera de trabajarlos. Gracias a las nuevas tecnologías, con maquetas, escaneado y digitalización, se consigue cuidar y mejorar cualquier mínimo detalle.

 

 Y es que los falleros y los artistas trabajan a contrarreloj para poder culminar la plantà de sus monumentos los días 15 (infantiles) y 16 (adultos) de marzo para que el jurado dé su veredicto sobre cuál es la mejor en cada sección.

 

Virgen de los Desamparados

 

Los dos siguientes días, 17 y 18 de marzo, llega el turno de la emoción, las lágrimas y las flores con la ofrenda a la Virgen de los Desamparados, un acto en el que participan 100.000 falleras y falleros para depositar su ramo ante la patrona de la ciudad y perfilar su manto con un dibujo que cambia cada año.

 

La espectacularidad del castillo de fuegos artificiales de la Nit del foc, el día 18 de marzo, anuncia que la fiesta está llegando a su fin. Al día siguiente, festividad de San José, por la noche, las fallas serán pasto del fuego en la cremà, para resurgir con fuerza de sus cenizas un año más.

 

Para esa noche en particular, durante 2013 estaba previsto un dispositivo con más de 350 bomberos, personal de protección civil y más de un centenar de vehículos, que hicieron un seguimiento especial en las fallas que, por su ubicación, pueden generar más problemas a los edificios colindantes.

 

Consejos de los que saben…

 

Son muchos los aficionados a las Fallas y pocos los que llegan a visitar todos los monumentos expuestos. Algunos recomiendan seguir una ruta cuidadosa que parte desde el centro y termina en la periferia de Valencia. Son aficionados como el fotógrafo Julio Cócera, que recomienda la falla de “ El Pilar ”, ya que, según me comenta, “destaca por su riesgo y espectacularidad”.

 

Su agenda en la semana fallera está repleta de recorridos a los que no piensa faltar, como la noche del sábado. Cuenta que quiere ver monumentos falleros a partir de las cuatro de la madrugada. Según me explica, su padre pertenece a la “Junta Central Fallera” y por eso le gusta tanto este mundo. Su recomendación para visitar las fallas es ir a las 04.00 horas porque, “entre las 22.00 horas y las 03.00 horas es imposible poder ver bien las de Especial”, asegura.

 

 Otro amante de las Fallas, José Luis Aguilar, lleva su vocación en la sangre ya que es Licenciado en Bellas Artes y adora todo lo relacionado en la recreación artística. Este año también recomienda la Falla de “El Pilar” de la que destaca su espectacularidad y la complejidad de su estructura. “Resulta muy complicado montar la cabeza del caballo con el viento que últimamente azota la ciudad de Valencia”, enfatiza. “Es una verdadera obra de ingeniería”, agrega José Luis.

 

La iluminación es clave

 

Como todos los años, una semana antes del gran día se inaugura la iluminación de las calles para las Fallas. El presupuesto de la decoración de las “Calles Iluminadas” debe reflejarse al menos en dos vías de su demarcación, portadas, arcos, guirnaldas, rótulos, o cualquier otro elemento con el fin de lograr una iluminación decorativa. Cabe mencionar que en 2013, la Falla “Cuba-Literato Azorín” obtuvo el primer premio de calles iluminadas.

 

Como dato curioso, José Luis reconoce que hay Fallas que es necesario visitar con la luz del sol porque les aporta un halo de magnificencia que la luz artificial no proporciona. Sin embargo, los artistas falleros elaboran sus obras teniendo en cuenta que hay Fallas que ganan por la noche.

 

Los elementos esenciales en los monumentos falleros nos hacen reflexionar porque tienen caricaturas, humor y sátira”, explica este Licenciado en Bellas Artes.

 

Para Joan de Deu Estrela son muchos años recorriendo cada calle para observar en profundidad cada Falla. En 2013, Joan visitó la mayoría de los monumentos y destaca que “hay una gran calidad y una buena composición que puede llegar a sorprender mucho”. Según señala, “con el paso del tiempo los monumentos han ido cambiando. Al principio se trabajaba más con el volumen y ahora se busca más el ingenio”.

 

Sin duda son tres aficionados a las Fallas que, como marca la tradición, ya han comenzado su ruta. Y es que la mayoría de los valencianos y visitantes visitan los monumentos con ilusión, ya que se trata de obras de arte efímeras en la que se pueden observar los pequeños detalles recreados.

 

Historia de las Fallas

 

En el siglo XVIII, esta fiesta se reducía a piras de materiales combustibles que recibían el nombre de “fallas” (la palabra valenciana falles deriva del latín facula, que significa “antorcha”) y que se quemaban al anochecer de la víspera de San José. Con el tiempo, fueron evolucionando y cargándose de sentido crítico e irónico, mostrándose sobre todo en los monumentos falleros escenas que reproducían hechos sociales censurables.

 

Sobre 1870 se persiguió duramente los festejos populares como el carnaval y las Fallas. Esta presión provocó que en 1885 surgiera un movimiento en defensa de las tradiciones típicas, otorgando la revista “La Traca” premios a los mejores monumentos falleros. En 1901, el Ayuntamiento de Valencia otorgó los primeros premios municipales a las mejores Fallas. Este fue el comienzo de la unión entre el pueblo y el poder político, evolucionando esta fiesta popular en número, estructura y organización.

 

En 1929, se creó el primer concurso de carteles para hacer promoción a la fiesta y en 1932 se instauró la “Semana Fallera”. Fue en estos años cuando las Fallas se convirtieron en la fiesta mayor de la Comunitat Valenciana, llegando en la actualidad a quemarse más de setecientas fallas entre grandes y pequeñas, solo en la ciudad de Valencia.

 

©veintemundos

 

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