Teleférico de la Paz: la revolución del transporte

 

 

El congestionamiento vehicular es uno de los principales problemas de las vecinas ciudades de La Paz y El Alto. Así, se puede llegar a pasar hasta dos horas sentado en un minibús del servicio de transporte público que une ambos lugares. Con la intención de solucionar esta situación, en 2014 se pusieron en funcionamiento tres rutas del servicio de transporte masivo por cable aéreo. Actualmente, este servicio se ha convertido además en un atractivo turístico para los visitantes, ya que es uno de los más altos y largos del mundo, y hasta es pretexto para invertir el tiempo libre.

 

Texto: Milen Saavedra
País: Bolivia

 

Cada día las ciudades de La Paz y El Alto se llenan de micros, minibuses, trufis, taxis, radiotaxis y movilidades particulares. El congestionamiento aumenta en las horas pico. Uno puede pasar hasta dos horas sentado en el transporte público para llegar a casa, al trabajo o colegio. A esto se le suma los gases que emanan de los autos viejos, empujones con otros pasajeros y ruido de bocinas.

 

Por eso, hace cerca de cinco años tanto el gobierno nacional como el municipal realizaron diagnósticos del servicio de transporte público. El resultado confirmó el nivel de congestionamiento en ambas urbes: más del 70% de la población lo usa y esta cifra se incrementaría. Sin embargo, en el caso de la ciudad de La Paz, que se encuentra entre montañas con pendientes muy empinadas y ríos subterráneos, sus vías no pueden aumentar.

 

Una de las soluciones que se planteó fue la creación de un sistema de transporte aéreo. Se trata del teleférico La Paz-El Alto que surca los cielos de las dos ciudades desde mayo de 2014. El servicio, que es administrado por la firma estatal Mi Teleférico, recorre la zona sur de La Paz, llega hasta el barrio de Ciudad Satélite de El Alto y la zona 16 de julio de esa misma urbe. Así se constituye en el teleférico más largo del mundo, pues se extiende por 10 km, y en uno de los más altos, ya que la ciudad de El Alto se encuentra a 4.000 ms.n.m.

 

Encontramos al teleférico como la mejor opción para esta ciudad por muchas razones. Primero porque se salvan las pendientes con mucha más facilidad. Segundo, es un sistema al que le llamo ‘acupuntura urbana’ porque hemos construido 10 km de líneas de teleférico pero solamente hemos puesto como agujas en la ciudad, que son las torres”, explica el gerente de Mi Teleférico, César Dockweiler.

 

 Apuesta por las alturas

 

Una vez que se terminó de construir la primera línea, la empresa realizó dos meses de prueba para que la gente conociese el funcionamiento del teleférico. “En La Paz no había un sistema de transporte masivo de esta naturaleza. Entonces tuvimos que enseñarle a la gente cómo subirse a una cabina; cómo bajarse; cómo iban a pagar con la tarjeta; qué cuidados tenían que tener; qué reglas había que cumplir. Durante esa etapa, increíblemente, tuvimos filas de 4 km”, recuerda Dockweiler.

 

En total, entre ambas ciudades, se construyeron tres rutas que se conocen como líneas y se diferencian por sus colores; rojo, amarillo (inaugurada el 15 de septiembre) y verde (4 de diciembre); los mismos que los de la bandera boliviana.

 

Uno de los usuarios es Carlitos Rojas, quien una tarde llega emocionado a la estación de la línea amarilla, ubicada en la zona sur de La Paz. Es la primera vez que se subirá a este sistema de transporte. Tiene 8 años y comenta que sus padres le prometieron pasear en el teleférico como regalo de cumpleaños. Todos hacen fila en la boletería y compran sus boletos que tienen un costo de 3 bolivianos (casi 50 centavos de dólar americano).

 

Mis amigos me dijeron que es como volar sobre La Paz. Dicen que se pueden ver todas las casas desde ahí y lo que hacen las personas también”, dice entre risas.

 

Luego de hacer otra fila, la familia ingresa por fin a una de las cabinas. Carlitos sube y se sienta entre sus padres para contemplar la ciudad. Mientras el teleférico avanza, no deja de mostrarles a sus papás lo que ve: “Mira mami, ahí hay un auto rojo. Mira papá una casa con piscina”, dice casi gritando. Luego, sus padres le sacan fotografías y le indican que cumpla las normas, es decir, que no debe pararse, ni moverse mucho.

 

Al llegar a El Alto, Carlitos sale emocionado de la cabina, asegura que se siente muy feliz por haber paseado en el teleférico y que quiere volver a subir.

 

Revolución

 

El teleférico se ha convertido en un punto de encuentro e interacción para las familias y grupos de amigos. Hay tiendas de comida, de accesorios para vestir, librerías y farmacias. Además existen consultorios médicos y wi-fi gratuito.

 

No solamente manejamos un sistema de transporte, sino todo un programa que se llama ‘Cultura teleférico’. Tenemos programas que están relacionados con la salud que se llaman ‘Centros Vida’. El año pasado, desarrollamos conciertos gratuitos. Luego, estamos trabajando el tema educativo y tenemos bibliotecas virtuales. Queremos que los niños y jóvenes aprendan a mantener nuestras estaciones limpias y que lo transmitan y se vuelva cultura ciudadana”, indica Dockweiler.

 

 Además, desde su inauguración, el teleférico ha atraído a miles de ciudadanos y también turistas. “Hasta la fecha hemos transportado a más de 4 millones de pasajeros. La línea amarilla tiene un récord y queremos gestionarlo ante el Guinness Records: el 25 de diciembre de 2015 fue la línea de teleféricos que más pasajeros transportó en un solo día; estamos hablando de 76 mil pasajeros movilizados. Es un número que no ha sido transportado en ninguna de las líneas de teleféricos a nivel mundial”, destaca.

 

Carol vino desde Alemania en un viaje turístico y a su llegada a La Paz le ofrecieron el tour que incluía pasear en este servicio. Su pareja, Lewis, no pudo subir debido al sorojchi (soroche). Ella eligió la ruta que va desde el barrio de Irpavi, al sur de La Paz, hasta la Curva de Holguín, lugar donde comienza la zona central. “Es increíble, se ve la maravillosa geografía que tiene esta ciudad, como las áreas verdes y las montañas. Es hermoso, todos deberían subir”, describe.

 

Los ciudadanos

 

Pero no son solo niños y turistas los que disfrutan del teleférico. Cada día, las estaciones se llenan de paceños y alteños que se dirigen de sus casas a sus fuentes de trabajo y viceversa. “El teleférico me facilita ir de mi hogar a mi trabajo; además es barato. El único problema es que hace mucho frío en las cabinas”, cuenta Adela Campos, que vive en el barrio de Ciudad Satélite de El Alto y trabaja en un hotel de la zona sur de La Paz.

 

Ella toma el teleférico todos los días, de lunes a viernes, a las 8 AM y tarda casi 30 minutos en llegar a su trabajo, lo que en un minibús le tomaría dos horas. “El problema es cuando hay paro de transportes o bloqueos. La estación se llena de personas y hay que hacer fila por mucho tiempo; se pierde el tiempo”, agrega Adela.

 

Ante esta situación, Dockweiler explica que buscarán mejorar el servicio de su personal. “Trabajamos en algo que se denomina proceso de mejora continua. Nos hacemos autoevaluaciones permanentemente. Estas críticas constructivas nos permiten generar un mejor ambiente laboral pero también mejores condiciones para atender al público”, asegura el gerente.

 

Así, cada día las ciudades de La Paz y El Alto amanecen con el típico congestionamiento vehicular, pero los ciudadanos tienen la opción de usar el teleférico y volar por encima de este, y de paso, disfrutar del paisaje de estas ciudades.

 

Algunos datos…

 

· La construcción del teleférico La Paz – El Alto estuvo a cargo de un consorcio austriaco suizo, conformado por las empresas Doppelmayr/Garaventa.

· Actualmente, cada línea tiene la capacidad de movilizar a 6000 pasajeros por hora y a más de 100 mil durante sus 17 horas de funcionamiento. Entre las tres líneas se trasladan entre 80 mil a 90 mil pasajeros por día.

· Durante la construcción de este proyecto se contrató a 1200 personas. Actualmente, en la etapa de operación, 350 personas trabajan en las tres líneas del teleférico.

· Adicionalmente hay entre 120 a 150 jóvenes que hacen sus pasantías por seis meses.

· Para este año, el teleférico planea construir dos líneas más, que se denominarán líneas Azul y Blanca. Además, se comenzará con el diseño de las líneas Morada, Naranja y Plateada.

· Entre otros programas, el teleférico lanzará la Zona T para jóvenes, visitas guiadas para colegios y promoción de obras de grafiteros y muralistas en las paredes de las estaciones y en los techos de las casas cercanas.

 

©veintemundos

 

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